LÍNEA DE INVESTIGACIÓN:   AGUA Y CAMBIO CLIMÁTICO

En las últimas dos décadas, el tema del cambio climático, sus causas e impactos han ido monopolizando las discusiones científicas y de políticos en esferas internacionales. Las discusiones pasan por una gama de temas, desde aspectos muy técnicos y especializados del comportamiento de la atmósfera y de modelación climática orientada a generar escenarios futuros de cambio climático; innovaciones tecnológicas o distintas “opciones” y enfoques para la “adaptación” al cambio climático (Schipper, 2007; Smit & Skinner, 2002); discusiones políticas entre gobiernos sobre las intenciones, posibilidades o imposibilidades de encarar de forma realista acciones de mitigación; hasta cuestiones de modelos  de desarrollo, de justicia ambiental o de justicia climática (Hulme, 2007, 2008; Howard et.al. 2010; Doornbos, 2009; )

Desde el lado de la sociedad civil y en especial de poblaciones marginales en el acceso a servicios básicos o asentadas en zonas de riesgo, o que habitan en regiones con condiciones extremas (zonas áridas, regiones muy húmedas e inundables, zonas periurbanas y otras), actualmente se tiende también a atribuir su situación de vulnerabilidad de manera unívoca, al cambio climático, aunque sean otros los factores que tienen una mayor incidencia sobre esa condición . Estas discusiones se hacen más visibles ante evidencias de una mayor ocurrencia de eventos extremos y desastres naturales que se suman a la variabilidad natural del clima (Smit et al., 2005).

nevadaEl cambio y la variabilidad climática tienen una relación directa con el agua, pues entre las principales manifestaciones de éstos se encuentra las alteraciones del ciclo hidrológico, sobre todo en cuanto a la ocurrencia de las lluvias (Doornbos, 2009). Esta alteración se caracteriza principalmente por la concentración de lluvias en periodos más cortos y por lo tanto la ocurrencia de eventos de lluvias de mayor intensidad, lo que representa para algunas regiones, un incremento en los riesgos de inundaciones y en otros, periodos más largos o más erráticos de sequías (Del Callejo, 2013; Howard et. al. 2010).Los cambios, o una mayor variabilidad en el régimen de las lluvias, está ocasionando según las características de las fuentes de agua, alteraciones (generalmente disminución) en la oferta y por lo tanto también incertidumbre en la disponibilidad de agua para distintos usos, ejerciendo por lo  tanto una mayor presión y disputas sobre el recurso.

Desde el lado de la demanda, la agricultura el principal consumidor de agua. Los cambios en los regímenes de temperatura u otros factores del clima afectan la necesidad de agua de las plantas (la evapotranspiración) y por lo tanto el balance general de agua en los sistemas de riego. Al mismo tiempo, cambios en los patrones de  cultivo y la ampliación de áreas agrícolas en las cabeceras de las cuencas, están vinculadas en parte al aumento de población en estas zonas pero también pueden ser atribuidos a cambios en las condiciones de clima que favorecen nuevas condiciones productivas y nuevamente, un incremento en la demanda de agua (Doornbos, 2009; Kabat et.al. 2003). En el caso de Bolivia, estos procesos, sumados a movimientos poblacionales y crecientes reclamos territoriales de las fuentes de agua, van ejerciendo una mayor presión sobre esas fuentes y sobre el acceso al agua para distintos usos, manifestándose sino como conflictos sociales violentos, en la rediscusión, renegociación y el establecimiento de nuevos escenarios de gestión, de redistribución y de acceso al agua entre usuarios aguas arriba y aguas abajo.

cultivosAnte este panorama de creciente conflictividad e incertidumbre sobre el acceso al agua, en el que los factores del clima pueden también estar jugando un papel importante, la sostenibilidad de esos sistemas hídricos parece estar comprometida. Allí aparece el concepto de vulnerabilidad hídrica, como un concepto que permite integrar diferentes dimensiones de la problemática hidroclimática, donde se ven inmersos elementos sociales, económicos, culturales, políticos además de los puramente físicos o climáticos.

Las acciones desde los estados, plasmadas en intervenciones a través de proyectos y programas con el rótulo de “adaptación al cambio climático” o de acciones para la “prevención y gestión de riesgos” (principalmente climáticos), en muchos casos parecen no tomar en cuenta esta complejidad y se siguen implementando medidas generalmente orientadas a la construcción de nueva infraestructura, o basadas en la introducción de nuevos paquetes tecnológicos, sin siquiera considerar las capacidades locales, ni las propias condicionantes desde las mismas instituciones públicas, ni las dinámicas sociales, del mercado o de las instituciones, en torno a la gestión de los recursos naturales y en los medios de sustento de las poblaciones afectadas.

Aun quedan muchos vacíos sobre como incluir el cambio y la variabilidad climática en esas acciones. Parece ser que primero es necesario entender las manifestaciones e implicancias locales del cambio y variabilidad climática, que en interacción con otros factores van moldeando nuevas condicionantes y respuestas de la gente en la conformación de sus medios de sustento y en la gestión de los recursos naturales, especialmente del agua.

En esta línea de investigación el foco de estudio son los sistema hídricos, entendidos como “complejos sistemas de control de agua en los que se combinan e interrelacionan elementos biofísicos, sociales, normativos, organizativos y los relacionados a los usos del agua” (adaptado de Beccar, et al. 2001). Estos sistemas hídricos salen de la concepción clásica de un sistema de uso de agua (por ejemplo un sistema de riego o de agua potable) y toman en consideración ámbitos biofísicos y socio-políticos mayores, como ser la cuenca u otros (socio)territorios (Molle et a. 2007).

Basados en la combinación de distintos enfoques teórico-metodológicos, como ser enfoques socio-tecnicos, hidrosociales y de ecología política, en esta línea de investigación se han priorizado las siguientes temáticas de investigación:

  • Vulnerabilidad de sistemas hídricos, medios de vida y respuestas locales
  • El encuentro entre acciones estatales y respuestas locales en la gestión de riesgos hídricos (inundaciones y sequías)
  • Sistemas de Alerta Temprana (SAT)

reunion

Estas temáticas se desarrollan en distintas regiones del país según la presencia de problemáticas asociadas al cambio y variabilidad climática.

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